Muchas mujeres no saben reconocer cuándo un amor es enfermizo, peligroso y destructivo y por tanto actuar a tiempo. Por otro lado, el desconocimiento social impide saber qué ocurre en la mente de una mujer sometida a violencia. Aún muchas maltratadas tienen que oír cómo se les cuestiona por el hecho de serlo. Es difícil creer que la persona que dice que te quiere pueda humillarte y golpearte.

Algunos expertos lo llaman Síndrome de Estocolmo doméstico o indefensión aprendida. Se trata de un síndrome de adaptación psicólogico que consta de cuatro fases:

  • 1. desencadenante: provocado por los primeros malos tratos
  • 2. reorientación: en el que la mujer no tiene apoyos ni redes sociales, se encuentra aislada
  • 3. resistencia pasiva: donde se autoinculpa asumiendo el modelo mental que el compañero le proyecta
  • 4. fase de adaptación, en la que ella ya no tiene fuerzas ni recursos psicológicos para salir de la violencia y suspende todo juicio crítico sobre el maltratador, adaptándose a la situación para salvar su vida o la de sus hijos.

 

De la violencia no se sale sin asistencia psicológica y gran apoyo social.

Es cierto que las agresiones contra mujeres son un motivo de preocupación en nuestros días. En este sentido, las instituciones sociales han llevado a cabo una serie de medidas, como facilitar la denuncia al agresor, crear casas de acogida, o evitar la discriminación laboral. Sin embargo, como dice el psicólogo criminalista Vicente Garrido, prevenir y eliminar una relación peligrosa y destructiva no sólo es una cuestión de reformas sociales. También las personas, y más en concreto las mujeres deben responsabilizarse de su propia integridad.

 

Los estudios indican que la agresión a las mujeres no es una característica de algunas clases sociales, sino que aparece tanto en las que tienen ingresos altos y bajos, en todas las culturas, religiones y en todas las edades.

El setenta y cinco por ciento de los actos violentos proviene de hombres con los que la mujer ha tenido o tiene una relación amorosa. Algunas ideas que son importantes para que interioricen estas mujeres son:

“Por mucho que le quieras y hagas lo que dice, no va a cambiar”: Una pareja que muestra signos de violencia difícilmente puede ser un compañero, una persona en la que te puedes apoyar y compartir tu vida, porque él necesita saber que te domina para sentirse alguien. Y eso no se modifica con amor. Probablemente, cuando más amor le ofreces más violento será contigo.

“Si tu intuición te dice que algo no va bien, hazle caso” Una señal interna que te avisa de que puedes estar en peligro, por ejemplo al pensar “sabía que esto iba a pasar”, es una intuición. La intuición actúa en nuestro mejor interés y envía señales significativas, la más angustiosa es el miedo, pero hay otras como la sospecha, la duda, sentirse intranquila..

 

COMO IDENTIFICAR A UNA PERSONA VIOLENTA

Hay varios indicadores que delatan a alguien violento:

  • Desde el inicio de la relación te presiona para que viváis juntos o te comprometas con él.
  • Cuando algo no le gusta, emplea palabras y argumentos hirientes o desagradables.
  • Te amenaza con golpearte, abandonarte o suicidarse.
  • Tiene ataques de ira donde destruye cosas que son importantes para ti, como recuerdos de infancia, fotos…
  • Ha golpeado a otra persona (o mujer) antes
  • Toma alcohol u otras drogas y asegura que son la causa de su comportamiento violento.
  • Es celoso de cualquier persona o actividad que pueda quitarle el control sobre ti
  • Expresa vehementes sentimientos de odio hacia otras personas sin que exista un motivo justificado.
  • Habla mucho de ti y de lo mucho que vales pero de forma que parece que esa valía se deriva del hecho de que eres su pareja.
  • Cree que los que te conocer están en su contra y que te animan a que le dejes.
  • Sufre súbitos cambios de humor.
  • Culpa a los demás de sus errores.
  • Se muestra poderoso y dominador cuando tiene un arma en sus manos.
  • Vivió de niño en un ambiente de violencia. O lo que cuenta sobre su pasado suele tener mucho de fantasía.
  • No suele valorar tus opiniones o lo hace con una actitud condescendiente.

 

TIPOS DE AGRESORES

Según Garrido, las personas violentas presentan una serie de características que dan lugar a dos tipos definidos.

1 El Dependiente

Es el más frecuente. Se caracteriza por:

  • Inseguro: tiene un pobre concepto de sí mismo y encuentra en la violencia la forma de resolver los problemas y sentirse superior. Cuando observa cómo su víctima se atemoriza y le domina, experimenta un sentimiento de poder.
  • Celoso, posesivo, desconfiado. No tolera ningún deseo de independencia personal, como salir con amigos, relaciones familiares…
  • Incapaz de reconocer sus propias limitaciones
  • Suele abusar del alcohol y otras drogas.
  • Siente intenso temor a que le abandonen y lo oculta, bajo la posesión y el uso de la fuerza.
  • A veces, puede mostrarse arrepentido, pero dura poco tiempo
  1. El psicópata

No quiere a nadie. Contrariamente a los dependientes, tiene un alto concepto de sí mismo. Se caracteriza por:

  • Incapaz de sentir las emociones básicas humanas: compasión, amor, piedad…Es decir, puede estar triste si las cosas le van mal a él, nunca porque la otra persona sufra. Puede parecer que ama con locura mientras esa persona sea un estímulo interesante para él, no por ser quién realmente es.
  • Inteligente, aparentemente culto y manipulador
  • Especialista en la mentira. Aparenta ser una persona encantadora. Sin embargo es sólo su modo de captar atención en las mujeres.
  • Cruel.

 

 

A su vez los psicópatas pueden ser de tres tipos:

  • . El instrumental: Principalmente utiliza la agresión psicológica y la manipulación, no suele recurrir a la violencia. Se relaciona con su pareja por la ventajas que obtiene de ella. No busca sumisión, sino que le sirvan, le proporcionen comodidades, dinero, sexo…etc
  • . El posesivo: Es violento. Necesita de la excitación que le produce sentirte el amo.
  • . El psicópata mixto: Comparte características con los dos y puede ser sencillamente brutal.

 

LAS ARMAS QUE UTILIZA

La humillación: Pretende minar la autoestima y conseguir que su pareja se sienta despreciable ante sus propios ojos. A veces también habla mal en público de esa persona, o bien habla maravillas en público y luego le menosprecia en la intimidad.

El lavado de cerebro.  Mantiene a su pareja en constante estado de ansiedad. Nunca sabe si lo que hace estará bien. No sabe qué pensar y duda de su propia cordura.

Aislamiento. Mantiene fuera del contacto exterior a la pareja de manera que acabe dependiendo de él para todo. Evita que tenga amigos, que vea a su familia, que trabaje…

Dejarte sin dinero. Si no trabaja, él es quien manda. Le dice lo que puede o no hacer y amenaza con cosas del tipo “te voy a echar de casa..”

 

¿POR QUÉ ALGUNAS MUJERES AGUANTAN?

“En el fondo me quiere”. Muchas mujeres aguantan una situación de abuso y maltrato porque, por una parte no saben qué hacer para evitar los enfados y por la otra, saben que después de lo malo él es amable, les pide perdón e ingenuamente renace en ellas la esperanza de que las cosas van a cambiar.

El silencio esconde la sumisión a unos pensamientos inconscientes de los que dependen pero que no conocen. Suelen tener una historia personal en la que han aprendido que la mujer puede ser humillada. Antes de pensar que no las quieren, prefieren pensar que no lo han hecho bien, que se merecen lo que les pasa. El silencio es el mejor aliado de la crueldad.

 

Las personas tenemos la posibilidad de cambiar nuestra realidad interna poniendo palabras a lo que nos ocurre. Estas mujeres son objeto de los maltratadores y de sí mismas hasta que comienzan a hablar, es decir, a hacerse responsables de lo que les pasa. Denunciar, pedir ayuda y apoyo psicológico es el primer paso para liberarse.